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Llegan los COMEDIAN MEN. La reconciliación de los jóvenes con el cine español

No ha sido el terror, el género en el que el cine español lleva ya años brillando tímidamente dentro y fuera de nuestras fronteras, una categoría, por cierto, de la que yo me confieso fan fan de póster desde muy pequeña.

El terror psicológico ha despegado en los últimos años, quizá por la incorporación globalizada de las nuevas tecnologías y los efectos digitales que los españoles manejan desde pequeñitos, y esa cantera de realizadores, guionistas y directores que viajan, hablan inglés, estudian, escriben y que han perdido los complejos, hablando de tú a tú a Hollywood. Aunque nuestro buen hacer en ese terreno ya viene de lejos, sólo hay que recordar Tesis o Abre los Ojos (Amenábar sigue siendo mi debilidad)… Películas que versionean los americanos con muuuucho más dinero y bastante menos talento.8-apellidos-vascos_reference

Pero no ha sido el terror español el que está llevado de nuevo a los jóvenes a las salas de cine a ver películas españolas. Ni la rebaja en los precios de las entradas. Noooooo
Ha sido la COMEDIA, que se ha licenciado cum laude con “8 apellidos vascos” que, !oh milagro! ha arrasado en taquilla, en taquilla joven.

Cuando escuchaba a mi hijo, a sus amigos, sobrinos, amigos de amigos de la Universidad, quedar para ir al cine, ya me impresionó !!!van a pagar una entrada!!!. Pero cuando me enteré de que era para una película española “de risa” me impactó tanto que tuve que chequear después uno por uno reacciones y comentarios. Genial, superdivertida, una caña, qué buen guión, humor inteligente, que cracks….Y se lo decían los unos a los otros a través de las redes, que es como suelen hablarse.

La comedia, ese género tan complicado , tan denostado y tan reservado a otros lugares lejanos, se une al terror psicológico para demostrar a quien corresponda que podemos y sabemos hacer todo tipo de cine, no sólo cine social. Dos géneros que no se pueden quedar a medias. De ahí su complejidad. Una película de miedo o de risa o es muy buena o es muy mala. No hay término medio.

MV5BMTg2NzI4MDkzN15BMl5BanBnXkFtZTgwNDA3MTM5MDE@._V1_SY317_CR4,0,214,317_Recuerdo cuando era niña que hablar de comedia en España era hablar de landismo” , de suecas con grandes tetas, que eso daba mucha risa en el desenfreno de la incipiente democracia, de Andrés Pajares y Fernando Esteso, de Ozores, de José Luis López Vázquez… pero también de Berlanga, el genio y maestro, y luego del pionero Almodóvar.

Y perdimos la risa y la capacidad de reírnos de nosotros mismos, hasta hoy…

Los COMEDIAN MEN han llegado para devolver la comedia española a un lugar de honor en el podio. Ellos han sabido ofrecer a los jóvenes lo que necesitan y que iban buscando en un cine extranjero. Y lo hacen con talento y valentía y, en ocasiones, visión en la promoción. Bravo por los Emilio Martínez-Lázaro, Borja Cobeaga, Daniel Sánchez Arévalo, Nacho Vigalondo o Javier Ruiz Caldera. Y volvamos a reir, que buena falta nos hace

 

George Clooney, ahora o nunca

Cuando leí que en la Ciudad de las Artes y las Ciencias se iba a rodar parte de la nueva peli de Disney, Tomorrowland, me alegré muchísimo porque es una grandísima noticia para la promoción turística de Valencia, no tanto, supongo, para repescar profesionales en paro de la industria audiovisual, pues la major traslada al fin del mundo, si hace falta, el equipo necesario.

Pero cuando se me aceleró el corazón como si estuviera en el momento cumbre de una sesión de spinning fue cuando leí que era él, GEORGE CLOONEY, el que estará durante unas semanas a escasos metros de mí. Desde entonces vivo excitada, tanto en el sentido inglés como español de la palabra.

Ya había descartado cumplir esas fantasías en las que mi amigo Clooney y yo compartíamos cientos de cosas (y no sexuales, curiosamente, aunque será por aquello que he oído de su ambigüedad sexual) durante mis vigilias nocturnas previas a un feliz sueño.

George Clooney

Lo más cerca que había estado de él fue cuando, por la zona de Studio City de Los Ángeles, tomé una margarita en un corriente bar mexicano que él frecuenta. El camata en perfecto español nos dijo que había estado el día anterior ¡qué rabia!. O cuando me colé en una rueda de prensa que ofreció en una edición de la Berlinale por no sé qué peli. Sólo escuché y miré.

George Clooney no es bello, no es alto, no tiene un cuerpo ciclado, ni ya es joven… Es un tipo que bien podrías encontrarte jugando al baloncesto (que le gusta mucho) en el jardín de un adosado de una casa cualquiera, tomando unas cervezas a morro.

Es su voz, grave, profunda, clara, con unas tonalidades tan sexys que se te ponen los pelos de punta. Es su sonrisa, que si te la dedica te tiemblas las piernas. Y es, sobre todo, sus neuronas. Deben de ser preciosas, elegantes, con una conexión perfecta entre las dendritas y neuritas, a juzgar por su impecable trayectoria profesional, sin prisa pero sin pausa, su intachable acierto al elegir y desarrollar sus trabajos, su implicación solidaria y política, su sentido del humor (contrató a una modista para que metiera la cintura del pantalón de su amigo Matt Damon unos milímetros cada día, para desesperación del actor de Bourne que estaba a dieta para adelgazar rápidamente por una peli. Él no se lo tomó en cuenta. Hoy comparten Nespresso) , su elegante punto canalla, su increíble versatilidad más que demostrada (con varios Oscar y nominaciones como director, productor y actor). Y ser y hacer todo ello con una facilidad pasmosa, sin que le reste un solo momento para vivir la vida.

Yo jamás, excluyendo a Paul Newman al que casi, pero no, conocí, había sido fan de nadie, como lo soy de Mr. Clooney.

Es ahora o nunca. Y qué bonito sería, en mi ciudad natal, en esa primera vez de George en España.

Mi novio se ha mosqueado. Espero que llegue a tener motivos

 

También es culpa de los productores españoles

Por fin he podido ver las pelis españolas que tenía pendientes. Me ha resultado complicadísimo, ya que no están en cartelera, pero tampoco (con excepciones) en los portales de alquiler legales. Al final, sin cometer un delito que me llamaba a gritos, he visto A Puerta Fría, Los últimos días y Alacrán Enamorado. Y he quedado muy gratamente sorprendida. Unas me han gustado más que otra. Yo no soy crítica de cine, aunque podría matizar de todas algo, pero no es el momento. En general creo que, como ejemplo, son tres películas no sólo dignas, sino reflejo del buen cine español que ya quisieran hacer muchos de esos americanos que firman cintas que nos tragamos a diario en la tele, o por las que nuestros jóvenes pagan en taquilla un dinero que no sé de dónde sacan.

El hecho de que yo me sorprenda, cuando he sido y sigo siendo, espero, parte del cine español, me parece preocupante, pero mucho más lo es el que, poniendo como ejemplo A Puerta fría, tras los merecidos premios en Málaga (un Antonio Dechent soberbio), y las buenas críticas, se haya metido un batacazo monumental en taquilla. Si cambiáramos los actores por rostros bien promocionados del cine mundial (Nilk Nolte está bien, pero mejor están los nuestros) quizá se hubieran forrado, o habrían ganado un Festival de Cine de clase A. Los últimos días es original, entretenida, bien interpretada (José Coronado me gusta más cada día), una fotografía impecable, valiente, digna de un remake americano que estoy segura llegará, y un exitazo en España, teniendo en cuenta las demás, pero podría, en mi opinión, haber hecho mucho más, porque lo merece.

Es verdad que la subida del IVA ha rematado al cine, que la presión de las majors americanas asfixia, la piratería… todo es cierto. Pero me parece que en el fracaso de muchas películas españolas hay bastante culpa del productor. Son capaces de hacer lo difícil: buenas películas, pero se quedan ahí. Y deberían saber que eso es importante, pero no definitivo para “salvar” nuestro cine. Porque creo, señores productores y distribuidores, que son ustedes los que también han de salvarlo, no sólo el gobierno de España, que también.

Aún teniendo en cuenta todo lo dicho, lo que es obvio es que siempre, siempre, hay una película extranjera ganando en taquilla o no permitiendo que las nuestras la recauden. Y uno de los motivos a añadir es porque no se promocionan como es debido. Es tremendamente urgente que nuestros productores se renueven en ese sentido. Eso también contribuirá al cambio de imagen que necesita el cine español en su propio país.

Casi en su totalidad la gente joven no lee los periódicos, ni ve la tele (eso para nada quiere decir que no están preparados). Todo, absolutamente todo lo hacen a través del PC, tablets y móvil, y sobre películas españolas les llega CERO. No es demagogia, he hecho la prueba.

He preguntado a varios jovenes de Ingeniería de 21 años que tenía a mano sobre estos tres títulos y me han contestado ¿eso que és?. Para no mentir, la única que les sonaba era Los Últimos Días, (los carteles y el boca a boca aún puede ayudar algo). Y al preguntar por por ejemplo Camina o Revienta todos la conocían, incluso con detalles.

 

Que una película salga con 13 o 200 copias no sólo significa que una ha costado mucho más que la otra, también que el presupuesto para la promoción “convencional” no es el mismo y obviamente la taquilla necesaria tampoco. Pero hay un coste casi idéntico para ambas: la buena promoción online.

Ya no podemos apoyar nuestras pelis sólo con promoción “convencional”. En este país hay un desconocimiento total sobre las elaboradas estrategias de marketing online. Y el que hace algo en este sentido, aunque no tenga un plan muy desarrollado, se lleva la palma. Y encima con menos costes.

Para terminar vuelvo al tema de imagen del cine español y ahora que está tan de moda promocionar por el mundo la Marca España con topmodels cuyos nombres no recuerdo, me encantaría, porque estoy orgullosa, que esas caras Marca España fueran por ejemplo Penélope Cruz, Javier Bardem o Banderas.

Esos sí venden España

Sobre este tema os recomiendo el interesantísimo especial que publicó la Revista de la Academia de Cine http://actualidad.academiadecine.com/noticias/detalle.php?id_noticia=979