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SOCIAL TV. ¿Una revolución en perjuicio de las serie y programas?

El otro día en una clase del Master SEO y Social Media discutíamos hasta qué punto las nuevas herramientas Social Media están transformando el mundo de la televisión, interactiva, participativa, multifuncional, multilateral, multitodo. Donde acaba el transmedia, empieza la televisión social. Entre otras cosas, una magnífica y mucho más fiable manera de medir las audiencias del programa o serie en cuestión.

Al día siguiente sin ir más lejos leí un buen post de Juan Merodio que hablaba de ello. Me había dicho mi profe, Gloria Bretones (otra fenómena del marketing online), que Merodio es el gurú del Social Media, y empecé a seguirlo y, la verdad, me gusta, no sólo porque sabe latín (en estos tiempos y para esta gente deberíamos inventar otra frase hecha tipo “sabe algoritmo” o algo así..), sino porque me parece que tiene talento para la formación, es directo y no se mete en berenjenales que no le incumben. Decía en su post que la fusión de la TV y Social Media es ya una realidad.

Pongamos de ejemplo un programa como “MasterChef” o “Letris” (ambos de TVE, que por cierto desarrolla divinamente la Tv Social) en los que el espectador participa con sus tweets comentando lo que va pasando en el programa o se baja una aplicación para poder concursar al mismo tiempo que lo hacen en la tele. Además ambos han creado un mundo paralelo que se extiende mucho mas allá del propio programa. Esto a mi me parece perfectísimo, pero tengo mis dudas de si la “esclavitud” de tweetear comentando cada anécdota o secuencia de la serie no irá, en un presente-futuro cercano, en detrimento de la “obra” audiovisual, del contenido del programa o serie, de su guión, que no de su argumento, de la intensidad de sus diálogos, de una cuidada expresión corporal, de buscadas y curradas localizaciones…, que exigen tu concentración para poder apreciarlo y, sobre todo, disfrutarlo.

Porque yo, sinceramente, no podría, ni de lejos, tweetear mientras veo extasiada “Juego de Tronos” o “Homeland”, aunque sean en versión doblada u original subtitulada, porque si te pierdes un segundo, estás perdido.

Esta pregunta me lleva inevitablemente a otras preguntas que dejo en el aire: ¿desarrollarán los contenidos de las series y programas para destinarlos exclusivamente a las redes sociales? ¿Serán entonces más frívolos, más “dos tontos muy tontos”? ¿No habrá cabida para esas “obras” profundas, densas, complicadas, de autor… que no requieran ni necesiten el tweeteo de la gente?

Sólo se me ocurre una respuesta: los programas de tv son otro tipo de producto de consumo y quizá esto les haga crecer cualitativamente hablando, pero estoy segura de que la calidad artística de las series y tv movies españolas disminuirá, independientemente de que el desarrollo técnico podrá hacerlas más atractivas, serán más prosaicas.

Pon un Risto en tu vida

 

Vaya por delante que Risto Mejides me parece una gran publicista, cuya cuenta más importante y abultada es su propia persona. Está desarrollando una buena (para mí no impecable) campaña de comunicación online sobre su branding personal, producto que sí supo, con intención y a veces no, colocar en primera posición en la salida de parrilla. Y luego comenzó la carrera (simil automovilístico, no referencia a su trayectoria, que ya venía de lejos) que aún está rodando.

Primero se dio a conocer en masa a través de programas de televisión que si yo tuviera que valorar para una campaña de comunicación jamás hubiera incluido, pero piano piano ha tenido la habilidad de hacer uso de ellos para su interés personal sin que se lo “coman”, como le pasa a la mayoría. Aprovecha esa ventana para poder desarrollar su marca como comunicador y publicista en la red, algo que hubiera podido ser catastrófico. El que se crea una imagen en televisión como jurado de un show para adolescentes difícilmente puede luego convencer de que tiene mucho que decir en otros campos profesionales, y más difícil todavía que lo consideren los profesionales como él. Pero él lo ha hilvanado muy bien. Por eso escribo sobre Risto. Me atraen las personas con talento, diferentes y auténticas. “Chupo” de ellas para crecer. Hay tan pocas…. Espero no equivocarme, aunque sería simplemente una decepción más.

Muchos de los miles que le siguen en la tele lo hacen en redes y otros, como yo, nos hemos sumado. ¿por qué? porque para mantener este ten con ten la clave es que, a pesar de decirle a un pedorro que canta fatal en un programa de prime time, Risto lo hace publicitariamente hablando, cuidando cada comentario, cada gesto, cada palabra , ad hoc con el perfil que quiere mostrar, que en realidad mal que le pese, es el suyo. Vamos, siendo él mismo, para mí una de las claves del éxito en la vida. Las manera y modos para hacerlo, las herramientas personales, gusten o no, son las correctas, dado el resultado obtenido.

Pero, como no podía ser de otra manera en dos seres absolutamente únicos, no estoy completamente de acuerdo con él, aunque sí en lo que a mí me importa. Por ejemplo, no estoy de acuerdo en la afirmación en su perfil de twitter “Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada”. Aunque me gusta por provocador y por su intención, imagino, de despabilar e inculcarle algo de audacia al personal a la hora de expresarse, estoy convencida de que requiere más talento todo lo contrario. Es más fácil “molestar” al personal que llevártelo al huerto siendo fiel a ti mismo y expresando tus verdades. Si ser fiel a ti mismo incomoda al personal, pues que incomode, en eso estoy de acuerdo. Por cierto, he decir que me recuerda sobremanera a un amigo, ex-jefe productor y director de cine, Miguel Perelló. No lo puedo evitar…

Aunque tiene mucha razón de fondo en algunos artículos que he leído como el de “No busques trabajo“, lo intuyo un poco fuera de la realidad. Debería ser un poquito más consciente de que la gente, en general, desgraciadamente no es como él. La mayoría es terriblemente mediocre. Yo espero que en estos tiempos en los que, como él dice, hay que reinventarse y crear, en los que será la imaginación, el talento y la perseverancia lo que prevalezca, no haya cabida para muchos de los mediocres “colocados” en puestos con mando y decisión, y eso es positivo, por lo menos alivia pensarlo.

En mi opinión a Risto le ha resultado bastante fácil llegar a donde está, gracias a sus innatas cualidades. Quizá sea el momento para dar un gran salto. Sin retractarme de ninguno de los piropos dedicados, creo que Risto Mejide (no sé si os pasa pero siempre que escribo Mejide me sale Mejode. En fin..) se ha colocado él solito, con su actitud, artículos (consejitos según algunos) y desarrollo profesional, en la posición adecuada para comprometerse más, sin dejar de buscar su éxito, mojándose por los demás, compartiendo su talento no sólo en las charlas remuneradas y libros escritos, reconociendo el de otros y creando para los demás, no para sí mismo (que sabemos lo hace muy bien). Y con “un par” subirse a ese carro cargado de profesionistas, como dicen los mexicanos, y manejarlo. No es demagogia. Es que España se va a pique y el que pueda debería hacer algo. No estaría mal que empezara a fomentar y promocionar a otros talentos. En un mundo en el que todos miramos sólo por nosotros mismos, sería casi un héroe y daría un salto de tigre para alcanzar la felicidad de Punset y el éxito total. Necesitará convicción,voluntad, tenacidad (el talento, como decía Umbral, es cuestión de insistencia), generosidad y otras dosis de “dad”, que no sé si posee, para que se ratifique lo que muchos creemos de él y no resulte ser, aunque interesante e inteligente, uno más.

Ojalá venga indignado alguien a decirme que no me entero de nada y que este Risto Mejide por el que yo abogo, ya lo es desde hace tiempo

La felicidad por descarte. Díselo a Punset

Hoy me voy a permitir hablaros desde el interior, que no de la razón. Algunos dirían desde el corazón, pero yo creo que al corazón le damos a veces demasiada importancia. Y no deja de ser un órgano musculoso, eso sí, vital .

La emoción, el interior, el corazón, el alma… qué más da.

Lo lógico sería hablaros hoy de mi Master SEO y Social Media (que continúo sin pausa pero sin prisas, avanzando día a día). Pero hoy dejo en paz a las palabras claves, las frases por las que he de posicionarme y me olvido un poco (no del todo) del perfil que quiero ofrecer para “venderme” mejor, para hacer una reflexión.

La Felicidad, bonita palabra con significados tan distintos y dispares según quien la pronuncie, y según su estado de ánimo, su estado vital, económico, social, físico… A cada cual, allá él o ella, le hará feliz una cosa, persona, idea, trabajo o situación en la vida.

Pero ¿y si lo que nos hace felices no es precisamente tener esas cosas, si no NO poseer otras? A ver si me explico bien, porque cuando uno habla desde el interior se puede hacer unos líos tremendos

En este tiempo de crisis en el que cada día que te levantas la soga te aprieta más, he comprobado que la felicidad, al fin y al cabo, es el descarte de lo peor. Qué feliz soy porque ya me ha devuelto hacienda los míseros 1700 euros que me debía desde hace un año. Uff, ya puedo pagar algunas facturas más.

Qué felicidad cuando totalmente acongojada (por no decir otra cosita ) voy al médico por unas dolencias con origen desconocido y me informa de que no padezco cáncer. Con la cantidad de cáncer que hay por ahí, qué suerte tengo.

Qué felicidad cuando mi hijo, en tercero de carrera, encerrado a estudiar, concienciado y agotado, va aprobando y camino de convertirse en un señor ingeniero. Qué suerte, con los chavales que hay por ahí que no saben lo que quieren, o que no pueden acceder a la carrera que aspiran…Entonces ¿me quejo yo de que el año que viene quizá no pueda pagar la matrícula?.

Qué felicidad cuando llego a casa los fines de semana y me espera mi chico, mi marido, que aunque está más “jodido” que yo tras disolver la empresa que ahogó sin ninguna condescendencia el gobierno regional en cuestión tras adeudarle no sé cuántos cientos de miles de euros, mal que bien, está y me espera pensando, para que ideemos juntos nuevos proyectos, aunque sea en casa, porque eso de salir a cenar todos los fines de semana ya se está acabando. Y para desfogarse ahí está la bici que es gratis. Y él sigue ahí, fiel, eterno. Qué suerte.

Qué felicidad tener las amigas que tengo. Y cómo y qué a gusto nos reímos. Pongo la mano en el fuego por ellas y el que lo experimenta sabrá el verdadero lujo impagable que es tener buenos amigos. Aunque a una se le haya muerto la madre que no se ha podido permitir llorar porque había que atender a innumerables problemas de trabajo, a otra, su hermano y su madre, mientras cerraba por crisis su puntera galería de arte, la de más allá se ha quedado sin trabajo, la otra problemas con los hijos o el hermano, y aquella, refugiada casi de okupa en su adorada Formentera tras luchar sola y sin blanca otra vez después de que Rumasa le robara todos sus ahorros … pero por encima de eso amigas, compartís y reís.

Esta es la felicidad que yo siento ahora desde dentro. Llámala felicidad, llámala X, llámala Satisfacción, por el trabajo bien hecho, por la educación y valores transmitidos a mi hijo, por la fidelidad y honestidad que he mostrado siempre (y ellos a mi) a mi pareja y amigos, por la “suerte” de rodearme de gente que me aporta, me suma, me enseña, me despierta sonrisas y carcajadas . Eso debe de ser la felicidad. Por favor dime que sí Punset, porque si no vamos aviados