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Misión cumplida Mr.Clooney

Ya sé que han pasado 4 o 5 meses, pero como tenía desatendido mi blog, por remodelaciones, no quiero volver a él sin dejar de hablar de un objetivo cumplido que era más una ilusión fantástica que meta alcanzable. Pero ocurrió, por las casualidades de la vida, y tal y como lo tenía imaginado, sin idealizaciones, que cada cual en su sitio, pero con la aquiescencia, complicidad,  química  y trato que yo sospechaba, aunque fuera sólo unas horas y aunque hoy él ni lo recuerde.

La primera vez que me acerqué a esa oportunidad, sabiendo que es casi imposible que surja en la vida y mucho menos que se repita, fue durante el rodaje de Tomorrowland en Valencia. George Clooney venía a mi ciudad. 19-05-2015. Comunidad Valenciana. Valencia. Presentación de Tomorrowland en la Ciudad de las Ciencias. Fotografia: Txema Rodriguez

Yo, que he viajado en numerosas ocasiones a Los Ángeles, donde me muevo con gente del cine, en bares que él frecuenta, comprado en el supermercado que él compra o pasando muy cerquita de su casa, jamás jamás hubiera imaginado que acabaría sucediendo en mi propia ciudad.

Bueno, como decía, en ese mes de febrero en Valencia, a unos metros del set de rodaje en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, sentada en un banco de los Jardines del cauce del río, me dieron una noticia que superaba en importancia y valor por derecha e izquierda a la posibilidad de poder entrevistar o conocer a George. Así que me olvidé de él de sopetón. Las fantasías son para cuando tu mundo real te deja ese espacio para soñar. Y seguí con mis cositas sin lamentarlo.19427_10205221116459923_2625108361553013707_n

Pero un año y medio después, se estrenó la película de Disney en Valencia, y contra todo pronóstico yo estaba trabajando por una temporada en Mediterraneo TV, la única tele de ámbito autonómico que existe ahora en nuestra Comunidad Valenciana querida. Y además en un magazine, y para mas inri, me tocó cubrir a mí tooooodo el día de George en Valencia. Demasiadas coincidencias (jugaré a la lotería de Navidad).

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Me armé de palabras en inglés, un micrófono y todo el morro y la desfachatez posibles (en estos casos si no te lanzas la primera con aplomo y sin contemplaciones no hay nada que hacer, porque son muchos los que en ese mismo y único momento pretenden lo mismo que tú).

Por la mañana rueda de prensa, el Hemisféric reunió a periodistas, reporteros, cámaras, tertulianos/as de todo el país, de teles nacionales, donde son dicharacheros, conocidos y reconocidos, algunas de edades insultantes, con largas pestañas,  otros realmente intG1432062898035eresados por el estreno Disney. Y también extranjeros de países vecinos como Portugal o Francia.

 

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Madre mía que difícil iba a ser esto… Así que me puse en primera fila. No hizo falta empujones, porque sorprendentemente, todos esos ingeniosos,  parlanchines, reporteros e informadores, retrocedieron unas cuantas butacas, probablemente intimidados por la situación: George Clooney y las maravillosas Raffey Cassidy y Britt Robertson, el director Brad Bird, que la verdad sea dicha, sólo por haber escrito y dirigido Ratatouille, ya impone, el traductor simultáneo, el marco imponente e incomparable y la trascendencia que siempre lleva consigo una superproducción millonaria de la factoría Disney. La cosa no era para menos.

Di la nota, pero de eso se trataba, de llamar su atención para poder hacer mi trabajo y de paso comprobar lo que yo figuraba. No sé quién dijo algo así como que  los grandes demuestran su grandeza por el modo en que tratan a los que son o tienen menos que él. Tan lejos, pero tan cerca..

Agarré el micrófono la primera. Pregunté a Clooney y aunque estaba pactado que sólo se podía formular una pregunta, hice una segunda a Bird… Con el consiguiente cachondeo de George (que después por la noche me saludó como la questioner de la mañana). Mantuve levantada la mano el resto de la rueda de prensa, pero ya no me dejaron. Muchos eran los periodistas.SnapShot(4)

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Y llegó la noche del estreno. Yo me había pasado el día editando en la tele las imágenes de la mañana, por lo que mi atuendo era el mismo. Ya se sabe que en televisiones locales uno se lo hace prácticamente todo. Muchos de los demás colegas se habían puesto sus galas. Las teles y agencias nacionales tenían lugar preferente en el cubículo cerrado con catenaria desde donde cubriríamos el paso de equipo de la peli y donde se pararían un minuto a contestar una pregunta. Y de nuevo conseguí ser la primera en meter el micrófono y soltarle un rollo en mi inglés patatero a cada uno de ellos. Me quedé pasmada cuando todos me saludaron efusivamente, recordando la mañana divertidos. Qué requetemajos.


Profesional impresionante, caballero, y listo como el hambre, George Clooney era reclamado por las chicas de prensa de Disney (que hacían divinamente su trabajo) que no permitían más de una pregunta y le apremiaban para que siguiera el paseillo. Pero él,  muy amablemente, les pidió que le dejaran un rato conmigo, mientras a mi izquierda una enorme fila de cámaras, reporteros/as con micro en mano esperaban impacientes que llegara su turno.

Y les llegó, porque Clooney no decepcionó a nadie. Ofreció a todos lo que pedían, con una sonrisa, cercano pero distante. Y cuando ya se lo llevaban de la maraña de focos y flashes, me miró y me dijo: ¿How are you Lora?

 

Los dos reportajes emitidos en la tele, de rueda de prensa y estreno, los podéis ver en https://www.youtube.com/watch?v=y5C7evUwdtU  y  https://www.youtube.com/watch?v=eCn8Pzhqy5U

 

 

 

 

 

SARA, SARÍSIMA, SARITÍSIMA

Icono sexual, gay, icono pop, icono de mujer…icono de lo que se hubiera propuesto. Sara Montiel fue un producto de si misma y supo, sin necesidad de branding, marketin online o redes sociales, venderse como nadie.

No tenía mucha voz, pero era cantante solicitada, tampoco, en mi opinión, era buena actriz, pero rodó más de 50 películas.

Era una experta en comunicación social y yo la admiro.
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Supo potenciar y comunicar como poquísmos (sólo algunos elegidos) sin más herramientas que su propio e imponente persona, un físico extraordinario y en mi opinión una cabeza muy bien estructurada que sabía lo que los demás querían, y que ella convirtió en un producto valiosísimo que incluso, sin hablar ni papa de inglés, dijera ella lo que dijera, algo que tiene muuucho más mérito, “compró” la meca del cine, Hollywood.
Y aún cumpliendo años y quilos, perdiendo las belleza lozana y las formas de ese cuerpo manchego que quitaba el hipo, cayendo en ocasiones en el esperpento, intentando provocar al personal al casarse con un fan cubano al que doblaba en edad, acudiendo a los programas amarillos a tirarse de los pelos con Marujita Diaz, cobrando exclusivas sin ofrecer nada, apareciendo en un video haciendo una interpretación estelar como vendedora de inmuebles, ofreciendo su propia casa desde uno de sus atiborrados salones para poder, según ella, hacer frente a problemas económicos, aireando detalles de la relación de sus hijos y los robos sufridos en su casa, falsos o no; aún con todo eso, no logró vendernos otro producto. Y mira que lo intentó. Pero no pudo. Sara, el producto, sobrepasó a Antonia.
Sara, Sarísima o Saritísima, y así ha sido hasta el final, la del Último Cuplé, un placer sensual, genial, la que besó a Gary Cooper, la de los tres maridos, la mujer de Anthony Mann… Imperecedera en nuestra retina, memoria colectiva y corazones, la que que todos queríamos.

Maria Antonia, Olé tus ovarios allá donde estés