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Las sesentañeras, mujeres poderosas

De sesentonas nada. Esas mujeres que han llegado sanas y cuerdas a los 60 años, las Sesentañeras, la llamada generación silver,  aprendidas, alcanzando más que menos sus objetivos  vitales y emocionales (los más importantes y los que sólo dependen de una misma), auténticas, sin complejos, sin vergüenza ni miedos absurdos, viendo con dolor pero con actitud desafiante  cómo se derrumban muchos y muchas a su alrededor, por el cansancio de la vida, la constante carrera de obstáculos, el desaprendizaje, los miedos , el desamor, los desgastes emocionales y físicos, la falta de inteligencia emocional, los achaques , la  constante búsqueda del reconocimiento.. Esas que a pesar de estar impregnadas de la España del franquismo, han  estudiado,  contra  viento  y marea, por  su  cuenta, la vida,  para  enseñarla,  mejor  o peor , a  sus  hijos, para  vivir, experimentar y aprender. Esas que han superado las pruebas , con la mente abierta, asumiendo los días fatales, en los que las voces intentan persuadirle, sufriendo por ello, pero asumiendo , sacando de debajo de las piedras  las ganas de vivir el momento. Qué mérito, qué esfuerzo, qué poderío , qué modelo a seguir… Porque a la vez el cuerpo va marcando el deterioro, inexorablemente. Y  hay que darse aire.

Ellas , y, permitanme,  nosotras (mi posición entre ellas me la adjudico hoy, en este momento. Aunque ya sé que nunca llegaré a ser la que quería), son unas heroínas.  Hoy me siento así.

Muchas de mi edad se resignan al sofá y las visitas de los nietos, hablan de médicos, otras (yo pasé un cáncer y sigo con mucha medicación) emprenden con casi 60, y esperan a la vez que le llamen abuela, pensando en la jubilación de vez en cuando, absorbiendo la vida a su manera, amando a ratos, cocinando mejor, trabajando mejor, pensando mejor, leyendo mejor o  lo que leen es mejor, con los defectos elevados a la enésima potencia, siendo conscientes de ellos, aguantándose a si mismas, y sabiendo que la mente  manda a su cuerpo que corra, que salte, que se suba a una ola, que se tire en paracaídas ya, que suba, suba… , cuando en realidad la escalera está bajando deprisa mecánicamente  y subir es un doble esfuerzo .  Qué ganas, qué mérito. Yo me miro en ellas. Soy un poco de ellas, aunque a veces no me aguante.

Chicas, hemos llegado hasta aquí. No os de miedo a hacer lo que os de la real gana. No os dejéis abducir , o dejaos si es lo que queréis de verdad. Después de haber superado los obstáculos de la titánica vida y haber llegado a convivir con vosotras mismas sin volveros locas, no decaigáis ahora. Ni se os ocurra. Eso sí, alineando mente y cuerpo, porque cuando hay un desfase entre lo que quieres y lo que puedes hacer, hay frustración. Eso es lo que a mí más me preocupa (como a Robert Redford).

Mujeres, la vida es una putada, pero sois muchas de vosotras las que hacéis que valga la pena.