EL SONIDO DEL SILENCIO

Muchas veces me pregunto ¿es posible escuchar NADA? ¿O no escuchar algo? ¿el silencio total existe?. ¿será sólo posible con la muerte o viajando al espacio, como lo sentí, que no NO OÍ, en la genial película de Alfonso Cuarón, GRAVITY?

Lo he intentado muchas veces. Apartarme del mundanal ruido, encerrarme en una habitación sin fisuras, con tapones en los oídos, pero está ahí. A veces atronador, otras más liviano. Pero nunca agradable o relajante. Si me centro en lo que oigo en el silencio, prefiero los ruidos mundanos de la civilización, que son reconocibles, de los que se puede huir si lo deseas.

A veces son pitidos, a veces parecen alarmas, estampidas o choques. No importa ni mi estado de ánimo, ni si estoy tranquila o estresada, en la ciudad o en el campo, a nivel del mar o en la montaña. Siempre están ahí. Recordándome que estoy viva. Procedente del cerebro, supongo.

He leído en alguna parte que existen experimentos en cámaras especiales para ello. Para escuchar nada. Y que entonces, es tan insoportable, que escuchas (o imaginas) todos los sonidos que tu cuerpo genera. Los latidos, el movimiento de fluidos, la digestión…

¿Pero es eso el silencio total? ¿o es seguir escuchando con la imaginación?

¿Hay que estar muerto para escuchar el silencio total?

Te lo pregunto a ti padre, amado padre, que hace menos de dos meses nos dejaste. Descansa. No escuches. No oigas. No sientas. Aquí el silencio de tu voz también es insoportable.

Manuel Perez Morcillo, mi padre

LA META DEL CANDY CRUSH, UNA QUIMERA

Hace casi 6 años que acabé mi tratamiento de quimioterapia por el cáncer de mama que padecí (aunque aún medicada estoy bien y limpia, yujuuuu).  Y recuerdo que fue en una de esas sesiones cuando  logré pasarme un reto (pantalla, goal, escalón, etapa…)  que era dificilísimo y me estaba costando tanto que incluso pensé en abandonar definitivamente  el  CANDY CRASH.

Por suerte (o estrategia del juego) pasé ese reto y seguí tres años enganchada y obsesionada  por llegar a esa meta prometida.

Hay muchas maneras de jugar, según la personalidad de cada jugador. Yo soy de esas que juega para ganar. Me divierto mientras tanto, pero sólo si voy a alcanzar el objetivo,  si sé que puedo conseguirlo.

Toda meta requiere un tiempo para alcanzarla y habilidades y capacidades propias de la persona que quiere alcanzarlas, por lo que existe un tiempo prudencial hasta que te das cuenta de la gran mentira.

Yo volqué todas mis habilidades en este juego e invertí mucho tiempo, ( del que sólo me arrepiento por restarme horas de lectura, que es una de mis grandes pasiones), que no dinero (eso faltaba), pero cuanto más avanzaba más se alejaba la META, aunque siguiera el camino de baldosas amarillas. Yo me acercaba y ella se alejaba

Hasta que alguien me demuestre lo contrario CANDY CRASH es un juego sin fin, un bucle en el tiempo, un laberinto sin salida, donde puedes quedarte para siempre.

Si alguien conoce a alguien que haya llegado al final, necesito con urgencia que me cuente que hay al otro lado.

 

 

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